El trabajo del fundador son tres cosas
He invertido en más de 100 compañías y con el tiempo me quedó claro que el trabajo del fundador, cuando se lo quita todo lo demás, son tres cosas.
La primera es decidir rápido, que es distinto de decidir bien.
La mayoría de las decisiones de una compañía temprana son reversibles y valen menos de lo que uno cree y aún así les dedican semanas. Mientras tanto la decisión que sí importaba (a quién contratar o a qué mercado entrar) se toma en veinte minutos porque ya no queda tiempo.
Un founder bueno invierte esa proporción.
La segunda es conseguir gente mejor que uno. Esto lo dice todo el mundo y casi nadie lo hace, porque contratar a alguien mejor que vos en algo se siente como perder territorio. Los founders que escalan son los que se acostumbran a ser la persona menos capaz de la sala (incluso si esta sala es su propio equipo) y lo buscan a propósito.
Los que no, terminan con un equipo que se les parece demasiado y con una compañía que no crece más que ellos.
La tercera es seguir ahí cuando ya se fue todo el mundo. La resistencia no es una virtud romántica, es una ventaja competitiva medible. El mercado se despeja solo, porque la mayoría abandona en el momento en que las cosas dejan de ser interesantes y todavía no son rentables. Ese hueco de tiempo es donde se decide casi todo.
Nada de esto aparece en un organigrama. Y ninguna de las tres se delega, que es exactamente lo que las hace el trabajo.

