Isabela Rodríguez, founding team de Makers, entró a YC con Zolvo
Isabela fue la primera contratación de Domu, trabajó en Endeavor, y así se preparó para lo que realmente quería hacer: construir infraestructura de IA para el crédito privado a nivel global
Isabela Rodríguez fue una de las personas que pasó por Makers cuando estábamos armando el programa. Se quedó en el equipo y desde el arranque fue evidente que tenía una velocidad de ejecución distinta a la mayoría. Mientras trabajaba con nosotros, entrenó a más de 50 founders en etapa temprana, reclutó más de 60 fellows en Latinoamérica (incluyendo Brasil), armó alianzas con universidades en más de nueve países y cerró partnerships con AWS, Google y Microsoft para formar a más de 150 founders.
Después de Makers pasó a ser la primera contratación de Domu, donde ayudó a Nico Díaz a llegar a un millón de dólares en ARR durante Y Combinator S24. Ahí se enamoró del mundo de fintech, específicamente de lending, cobranzas e inteligencia artificial. Luego entró a Endeavor y allí hizo parte del programa AI Data Champion, donde trabajó de cerca con compañías en etapa de scale-up. Hizo research en Cornell sobre unicornios en mercados emergentes. Dio una charla en Camacol Colombia enseñándole a C-suites de industrias tradicionales cómo la IA estaba transformando sectores enteros. Cada paso la acercaba más a una convicción que fue consolidándose durante meses: quería construir su propia empresa.
Octubre de 2025: quemar las naves
En octubre de 2025 Isabela viajó a San Francisco, ahí conoció a Aldo Del Valle, un inversionista que durante una cena le preguntó qué tan en serio iba con lo de emprender. Aldo le dijo algo que suena irresponsable pero que funciona como filtro: si de verdad iba en serio, tenía que renunciar a Endeavor. A la mañana siguiente Aldo tenía un mensaje de Isabela diciéndole que había renunciado y pidiéndole feedback.
“Lancé y maté tres startups en cinco meses quemando todos mis ahorros, y de alguna manera nunca pestañeó. La mayoría de founders trata una startup fallida como un funeral. Ella las trataba como rondas de práctica.” - Isabela Rodríguez
Aplicó a START Global (rechazada), al a16z speedrun de a16z (rechazada), a Antler (la dejaron en visto). Cerró sus primeros cheques ángel con Nico Díaz, Daniel Estrada, Felipe Salinas y Adrián Mastronardi. Tony Montes se unió como cofundador. Aldo les patrocinó un viaje a Platanus Hack en Chile porque no tenían plata (literalmente estaban quebrados) y llegaron a la final. No ganaron. Isabela llamó a Aldo para disculparse, furiosa. Aldo le recordó que los que pierden aprenden más. Isabela le colgó.
De Mushin a Zolvo
En noviembre de 2025 empezaron a construir Mushin, hablaron con más de 50 C-suites para testear el producto y llegaron a US$100 en MRR. En diciembre estaban negociando un contrato de US$30 mil con una empresa grande, pero la empresa quería quedarse con su propiedad intelectual. Mataron el acuerdo. Mataron Mushin también, porque después de hablar con más de 100 ejecutivos se dieron cuenta de que el problema que realmente les dolía estaba en otro lado.
En enero de 2026 pivotearon a Zolvo. Cerraron a Ábaco como su primer cliente, construyeron una primera versión del producto, hablaron con 30 lenders más y todos compartían el mismo dolor: la reconciliación de crédito privado es un proceso manual, propenso a errores y que consume una cantidad absurda de horas humanas en una clase de activos que está creciendo rápidamente a nivel global. Zolvo es un layer de servicing para lenders comerciales que usa agentes de IA para automatizar ese proceso. El problema es enorme, poco sexy y profundamente técnico, que es exactamente el tipo de problema donde se construyen empresas de infraestructura que duran décadas.
Y Combinator al primer intento
En febrero de 2026 Isabela y Tony volaron a San Francisco, se reunieron con partners de YC, mandaron emails en frío y enviaron la aplicación cinco minutos antes del deadline. Isabela le preguntó a Aldo si valía la pena aplicar. Aldo le dijo lo que siempre dice.
“¿Por qué no? En el peor caso pasas una hora aprendiendo algo sobre tu propia empresa. En el mejor caso, US$500 mil y group chats muy intensos.”
Entraron. Al primer intento. El 90% de las personas le habrían dicho que era imposible, que tenía 0.1% de probabilidades de conseguir siquiera una entrevista. Santiago García, uno de sus inversionistas ángel y Managing Director en Skandia, está bullish en Zolvo:
“Lo que me convenció fue el equipo. Desde las primeras conversaciones vi lo que busco en founders: entendimiento profundo del problema, complementariedad fuerte entre ellos y una velocidad de ejecución que se destaca. En pocos meses pasaron de idea a producto a clientes reales viendo valor real.”
El fundraising como proceso
La historia de Isabela ilustra algo sintomático de Latinoamérica como ecosistema emergente de capital de riesgo: levantar capital es un proceso con una secuencia específica que la mayoría de founders ignora. Isabela habló primero con ángeles (Nico Díaz, Daniel Estrada, Felipe Salinas, Adrián Mastronardi), después cerró ángeles estratégicos que además eran clientes (Santiago García, Alejandro McCormack), y recién entonces llegó a YC. No llegó quemada a la conversación que realmente importaba porque había construido momentum antes.
Eso es exactamente lo que vamos a discutir con Salvador Said, Managing Partner de 30N Ventures, en un webinar gratuito el lunes 23 de marzo a las 7:30pm (hora Colombia). Salvador ha visto el proceso de fundraising desde tres ángulos: como founder levantando capital, como inversionista ángel y como VC evaluando startups todos los días.
Vamos a abrir el proceso por dentro: cómo preparar el pitch, cómo generar FOMO entre inversionistas, cuándo levantar capital tiene sentido y cuándo es exactamente lo que tu empresa no necesita, y cómo diseñar la secuencia completa para llegar a las reuniones importantes sin haberte quemado en el camino.
Isabela Rodríguez tiene 24 años, se quedó sin ahorros, mató tres empresas, le colgó el teléfono a su propio inversionista en medio de la frustración y acaba de entrar a Y Combinator. Zolvo ya tiene clientes, producto y un problema lo suficientemente grande como para justificar que le prestes atención.



