Los robots de la planta trabajaban muy por debajo de su capacidad y eso se veía pésimo en los reportes, así que el equipo soltó más material para que no pararan nunca. La eficiencia subió en el tablero y, desde entonces, cada mes cerró con un excedente de piezas que nadie ensambló jamás.
Un parámetro mal definido es peor que inservible
La sesión se fue casi entera en releer los dos diálogos entre el gerente de la planta y su antiguo profesor, que es donde el libro entrega sus definiciones. Suenan a palabras conocidas y por eso engañan. El ritmo al que el sistema genera dinero solo cuenta cuando hay venta: producir sin vender no entra. El inventario es todo el dinero invertido en aquello que se pretende vender. Y el gasto operativo es lo que cuesta convertir lo segundo en lo primero. La advertencia que se subrayó en voz alta fue del propio libro: "un parámetro no definido con claridad es peor que inservible".
Nadie parado, todo atorado
De ahí sale la afirmación que más incomodó en la sesión: "una planta en la que todos trabajan todo el tiempo es muy ineficiente", y su remate, que mientras más se acerca una planta al balance perfecto entre capacidad y demanda, más se acerca a la quiebra. La explicación son dos fenómenos combinados. Los eventos dependientes: ninguna máquina empieza hasta que la anterior termina. Y las fluctuaciones estadísticas: en un restaurante se puede contar las sillas, pero no cuánto tardará el mesero en traer la cuenta. El libro lo baja a una excursión infantil, donde el niño lento arma la fila detrás de él y el más veloz se adelanta sin que nadie lo detenga; ese niño adelantado es exactamente el robot fabricando piezas que no se ensamblan.
Cada quien buscó su cuello de botella
La conversación se volvió práctica cuando los asistentes llevaron los parámetros a sus propios negocios. Uno le hizo a su equipo la misma pregunta del profesor sobre las herramientas nuevas que habían adoptado: cuánto más vendieron gracias a ellas y cuánto redujeron en costos. Las dos respuestas fueron cero, y la conclusión fue que estaban acelerando pedazos sueltos del proceso en lugar del punto crítico. De ahí salió la pregunta que quedó abierta: qué es el inventario en una empresa de servicios. Las respuestas que se armaron entre varios fueron la capacidad que no se vende, el personal disponible sin proyecto asignado y, la más incómoda, las oportunidades que llegan y no se atienden, que se echan a perder en días.
La sesión completa está disponible aquí.


