Sesión grabada Santiago Molina viernes 3 de Julio
Virtudes, inteligencia artificial y el aburrimiento como señal
Virtudes, no valores. En Finkargo no tienen valores. Tienen virtudes, y están vivas en Slack: cualquier persona puede nominar a cualquier otra cuando encarna una. Hay un ranking. Hay premios. Cualquiera del equipo las recita de memoria porque las usa a diario, no porque las leyó en la inducción. La fuente es What You Do Is Who You Are, de Ben Horowitz, y el principio es japonés: la cultura no es lo que declaras, es lo que haces con hechos, repetidamente.
IA en cinco capas. Santiago tiene el modelo más articulado que he visto para pensar la inteligencia artificial adentro de una empresa: potencialización individual (rebotar ideas con Claude o ChatGPT), agentes de ingeniería (el desarrollador ya no escribe código, supervisa lo que producen los agentes), prototipado acelerado, un automation hub donde las soluciones internas se estandarizan y quedan disponibles para todos, y experiencia agéntica hacia el cliente. Esta última es el salto que más me interesa: antes el SaaS le daba al usuario una interfaz para que hiciera el trabajo. Ahora la plataforma ejecuta en nombre del usuario.
El aburrimiento como señal. Salió de banca de inversión cuando la curva de aprendizaje se aplanó. Salió de private equity cuando se dio cuenta de que no podía mover las tuercas. No esperó métricas para confirmarlo. Eso también es criterio.
Contratar gente que sabe más que uno. El equipo directivo de Finkargo sabe más que Santiago en cada una de sus áreas. Lo dice sin drama. Es la condición que le permite dedicarse al largo plazo en lugar de operar.
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