"Simplemente tengo que ejecutar y creérmela": Stephanie Gómez de BACU
BACU parte de una premisa muy sencilla: tratar al comensal que pide por domicilios con el mismo respeto y darle el mismo beneficio que al comensal presencial
Stephanie Gómez es caleña, viene de una familia del Valle del Cauca donde la ponían a pesar ganado y a marcar reses desde chiquita, y su papá nunca le dijo que había algo que no pudiera hacer por ser mujer. Es la misma mentalidad es la que hoy mueve a Bacu, la cadena de comida balanceada que en menos de cuatro años tiene 18 puntos de operación en tres ciudades, más de 80 mil órdenes mensuales y un equipo de 320 personas cuyo promedio de edad es 27 años.
Antes de fundar BACU, Stephanie trabajó en Rappi en el equipo de restaurantes, donde terminó liderando la operación de cocinas ocultas y marcas digitales que ayudaban a restaurantes a expandirse desde México hasta Argentina, donde aprendió lo que después se convertiría en la tesis de su compañía: los restaurantes que más crecían eran los que tenían una experiencia omnicanal sólida, presencia física y digital integrada.
Sin embargo, en comida balanceada no había una sola cadena estándar y escalable en toda la región. Había lo que Stephanie llama “local heroes”, pequeños restaurantes que funcionaban bien en su zona pero que no tenían estandarización, ni rapidez, ni la capacidad de replicar la experiencia en otra ciudad.


