Un adulto que decide aprender como niño a sus 40 y tantos
Soy amigo de José Lelio desde hace más de 30 años. Hoy está aprendiendo inteligencia artificial y su hija comienza a construir la vida que quiere desde los 13 a través de Next
Hay personas con las que uno crece jugando fútbol descalzo en la calle y después no las ve por años, hasta que un día se reconectan como si el tiempo no hubiera pasado. José Lelio es una de esas personas. Vivía en diagonal a mi casa en Cali, nos la pasábamos entre su casa y la mía, íbamos a la finca de su papá, jugábamos fútbol con una intensidad ridícula. Con mi hermano Daniel Bilbao éramos inseparables. Los mellos, nos dice.
De Cali a Miami: la vida que le tocó construir desde cero
La vida nos fue separando como pasa con todas las amistades de infancia. José Lelio salió de Colombia por motivos personales. Se instaló en Miami, donde la familia de su mamá lleva viviendo desde los años 60. Yo seguí por mi lado con Daniel construyendo lo que eventualmente se convertiría en nuestra carrera en tecnología y emprendimiento. Pero con Lelio nunca se perdió el contacto — siempre nos hablamos, siempre estuvimos al tanto el uno del otro.
En Miami, José Lelio hizo lo que saben hacer los colombianos cuando llegan a un país nuevo: trabajar sin parar. Lleva 17 años en una compañía de metales donde es gerente de ventas y operaciones. Cuando entró, la empresa prácticamente no vendía nada. Hoy facturan US$34 millones al año. Aparte de eso, tiene negocios propios con su esposa y proyectos personales. Ha emprendido, ha perdido plata, ha vuelto a levantarse — y lleva 26 años fuera de Colombia siendo exactamente el mismo tipo que conocí en Cali: directo, sin pretensiones, con esa mentalidad de "nunca nos damos por vencido" que les repite a sus tres hijos todos los días, en inglés y en español.
Para criar a sus hijos, Lelio mezcla la disciplina colombiana con el pragmatismo americano de una forma que tiene mucho sentido. Dice que quiere que sus hijos se vayan de la casa el día que les toque, pero con herramientas y fundamentos — con valores humanos además de ambición profesional. Que se amen entre ellos, que se respeten, porque cuando los papás ya no estén, van a ser los tres los que se tengan el uno al otro.
Aprender inteligencia artificial a los 40
Hace poco retomamos la conversación de forma más cercana. Lelio me contó que estaba viendo nuestro contenido y que quería aprender sobre inteligencia artificial aplicada a ventas. Tras casi dos décadas vendiendo puerta a puerta, por correo, por teléfono, visitando clientes, las ventas digitales y la inteligencia artificial eran un mundo que no dominaba y que sabía que no podía seguir ignorando.
Le dije que se metiera a AI Sales, nuestro programa de inteligencia artificial aplicada a ventas. José Lelio sabe vender — lo ha demostrado escalando una empresa de cero a US$34 millones. Pero las reglas del juego están cambiando, y él lo tiene claro. Él lo sabe.
Si dejas que el tren te pase por encima, te jodiste. Si como empresario no estás por delante de tus empleados, tu estructura se cae.
A los 40 años, con una carrera consolidada y tres hijos, decidió sentarse a aprender algo completamente nuevo porque entiende que el conocimiento es lo único que nadie te puede quitar.
AI Sales es el programa donde profesionales como José Lelio aprenden a usar inteligencia artificial para transformar sus procesos de venta — desde prospección hasta cierre, pasando por análisis de datos y automatización de seguimiento. Si tienes experiencia en ventas y quieres integrar inteligencia artificial a tu operación, este es el lugar.
Her: una marca de ropa diseñada por una niña de 13 años
Cuando Lelio me contó que su hija Nathalie tenía 13 años y estaba interesada en emprendimiento, le regalé el cupo para Next.
Cuando el programa comenzó, Nathalie pensó que le iban a enseñar a usar ChatGPT — algo que ella ya sabía hacer. La primera clase le voló la cabeza. En seis semanas aprendió qué es un MVP, creó su propio sitio web en 20 minutos, preparó un pitch, descubrió herramientas de diseño con inteligencia artificial que ahora le enseña a su mamá, y empezó a construir su propia marca de ropa que se llama Her. El nombre viene de una canción que escucha con su amiga, y la idea es que cada prenda que alguien se ponga la haga sentir que puede ser quien quiera ser — sin limitarse por su edad, su cuerpo o lo que los demás piensen.
Desde que entró a Next, Nathalie tiene claro que "la edad no es un limitante." A los 13 años, ya piensa en términos de emprendimiento, usa inteligencia artificial como herramienta de trabajo, y tiene claro que si tiene una idea y se enfoca, puede llegar a donde quiera. Les enseña a sus papás las herramientas que descubre cada semana — Whisper para transcripciones, Scaly para diseño — y ayuda a su mamá con la estrategia de redes sociales de su propio emprendimiento.
Nathalie tiene un mensaje para los niños de su edad que se limitan por mentalidad: "Van a pasar tiempos duros. Tu mente te va a jugar una mala jugada. Pero no escuches esas cosas. Escucha a los que de verdad te quieren. Y no pares de aprender." Tiene 13 años.
Una ventaja competitiva de 27 años
Nathalie está en una posición privilegiada y probablemente no lo dimensiona del todo. Su papá está aprendiendo inteligencia artificial a los 40 — y lo hace con entusiasmo, con humildad, reconociendo que llega tarde pero que nunca es tarde. Su hija está aprendiendo lo mismo a los 13. La diferencia en la trayectoria de vida de alguien que absorbe estas herramientas y esta mentalidad emprendedora a los 13 versus a los 40 es abismal. Nathalie tiene 27 años de ventaja sobre su propio padre.
Next es el programa donde jóvenes como Nathalie aprenden mentalidad emprendedora, tecnología e inteligencia artificial desde temprano. Si tienes hijos, sobrinos o conocidos entre los 12 y los 18 años que quieran aprender a pensar diferente, crear sus propios proyectos y usar la tecnología como palanca, inscríbelos en Next.
José Lelio repite todos los días a sus hijos, en inglés porque viven en Miami, winners never give up. El mismo tipo que jugaba fútbol conmigo en la calle en Cali, que se fue a Miami a los 14, que construyó una carrera vendiendo metales, y que ahora a los 40 se sienta a aprender inteligencia artificial porque sabe que el mundo no espera. Su hija, mientras tanto, ya sabe que va a diseñar su marca de ropa con inteligencia artificial. La manzana no cayó lejos del árbol.


