Venezuela nos va a dar cátedra
Cashea y Yummy están construyendo un playbook de cómo hacer compañía en condiciones muy adversas puede impactar significativamente la economía de un país
Ramón Lange trabajó casi cinco años en Rappi. Luego se fue a Venezuela y co-fundó Cashea con Pedro Valenilla. Hoy Cashea procesa el 3,5% del PIB venezolano, tiene el 43% de la población adulta con la app en el bolsillo, y levantó apenas US$2.1 millones en equity para lograrlo.
Eso pasa cuando alguien aprende a construir en caos. Los mercados “imposibles” empiezan a verse diferente.
El PIB de Venezuela cayó más del 75% entre 2013 y 2021. Ocho millones de personas en la diáspora. Cuando Vicente Zavarce lanzó Yummy en 2019 con 12 órdenes el primer día, Venezuela no tenía startups con rondas de venture capital de escala regional. En 2022 cerró una de $47 millones1.
Hoy Yummy es, según su fundador, el mayor empleador privado del país. Y Cashea es la institución financiera más grande de Venezuela2.
"We have not only become the biggest financial institution in our country, but the most beloved one." — Pedro Valenilla
Lo que la hiperinflación se llevó
Para entender lo que Cashea construyó, hay que entender lo que Venezuela perdió. En 1970, Venezuela era uno de los veinte países más ricos del mundo, con un PIB per cápita por encima de España, Grecia e Israel. Una de las mayores contracciones de la economía en la historia moderna que no estuvo asociada a la guerra. Ocho millones de venezolanos emigraron.
Y con esa contracción desaparecieron diez millones de tarjetas de crédito. El encaje legal del sistema bancario quedó en 73%, el más alto del mundo, lo que convirtió el crédito bancario en algo casi teórico: aproximadamente el 1% del PIB. Para ponerlo en perspectiva, en Colombia el crédito al sector privado ronda el 54% del PIB.
O sea, Venezuela quedó sin el mecanismo más básico que tienen las personas para suavizar sus gastos en el tiempo. Si necesitabas comprar una nevera o pagar una cirugía, pagabas de contado o no pagabas.
Eso es lo que vio Pedro Vallenilla cuando fundó Cashea en 2022. Un país sin crédito. Veintitrés millones de adultos sin acceso a financiamiento. Y una oportunidad que para cualquiera habría parecido una locura.
El modelo que inventaron da vuelta la lógica convencional. En lugar de que Cashea preste su propio dinero o consiga capital de deuda externo, los comercios son los que financian los créditos. Cashea actúa como garantía: compra la deuda mala si el cliente no paga. Con un NPL por debajo del 2%, esa garantía es casi siempre una promesa que no se activa.
Empezaron en un solo centro comercial en Caracas. Hoy tienen 5,000 comercios activos en 16,000 locaciones en 26 ciudades, y una lista de espera de 15,000 comercios más. Procesan más de un crédito por segundo. Más de 86,000 créditos al día.
El regulador los rechazó cuatro veces antes de aprobarlos.
Esa quinta vez que fueron, después de cuatro noes, me parece tan importante como cualquier número de revenue. La mayoría de los fundadores no llegan a la tercera puerta. Pedro y Ramón llegaron a la quinta.
12 órdenes el primer día
El 15 de abril de 2019, Yummy arrancó en Caracas con 12 órdenes. Ese fue el primer día. Vicente Zavarce lo fundó en un momento en que no había habido en Venezuela una startup que levantara capital de riesgo de esa magnitud, como la ronda que levantarían en 2022, tras pasar en 2021 por Y-Combinator.
Hoy Yummy procesa 38 millones de órdenes al año. Cuatro millones de órdenes al mes. Crecimiento cercano al 100% anual. Tiene el 47% de cuota en delivery y el 56% en movilidad. 1.7 millones de usuarios, el 5.4% de la población total. 120,000 conductores activos en 24 ciudades, con más del 40% del volumen viniendo del interior del país.
Hubo un momento en que las cosas se pusieron muy feas. Yummy había expandido a 40 dark stores en tres países y le quedaban nueve meses de runway. Cortaron el 40% del equipo.
Pero volvieron a la rentabilidad.
Yummy incluso ha aportado positivamente a la seguridad del país.
"Más del 90% de los venezolanos que hemos encuestado piensan que Yummy ha tenido un impacto positivo en la inseguridad del país." — Vicente Zavarce
Los conductores ganan un 33% más que un empleo de oficina entry-level en Caracas.
El país que aprendió a funcionar de otra manera
Hay algo que ocurrió en Venezuela que los economistas todavía están tratando de entender del todo. Cuando el bolívar colapsó, la economía se transformó.
La dolarización de facto empezó alrededor de 2019. Hoy, el 47% de las transacciones con criptomonedas por debajo de US$10,000 se hacen en stablecoins. Venezuela es uno de los países con mayor adopción de criptomonedas en el mundo.
De pronto la palabra correcta para describir lo que está sucediendo en Venezuela no es resiliencia, porque es un término que ya está muy perrateado. Sin embargo, cuando el Estado deja de funcionar como red de seguridad, la gente aprende a construir su propia red. Y en ese contexto, dos compañías que ni siquiera tienen 10 años de fundadas, se convirtieron en la mayor institución financiera y en el mayor empleador del país. Cashea y Yummy. Respectivamente.
Lo que se aprende construyendo en caos
Cada vez que alguien me diga que las condiciones no están dadas, voy a pensar en Pedro, que construyó la institución financiera más grande de un país del que huyeron ocho millones de personas y donde el sistema crediticio se había roto. Y en un conductor de Yummy que usó la plataforma para ahorrar lo suficiente y pagarse un curso de piloto. Hoy maneja aviones comerciales.
Venezuela está aprendiendo a funcionar de otra manera. Esa me parece una de las historias más importantes de Latinoamérica en este momento.
Venezuela produjo dos de las compañías más interesantes de Latinoamérica en los últimos cinco años. Sin infraestructura bancaria y con una red de seguridad marginal. Con fundadores construyendo desde el exilio, pero al mismo tiempo impactando a millones.
El próximo 8, 9 y 10 de junio tenemos un Inmersivo Presencial en Caracas, para entender cómo se construyen compañías en condiciones adversas, y para aprender de primera mano cómo operamos, hacemos partnerships y tomamos decisiones cuando las condiciones no están dadas.



